25 jul. 2007

LEVANTAMIENTO DE LOS ELFOS DE SANGRE













El Príncipe Kael’thas era el último de la línea real y un miembro del consejo gobernante de Dalaran, el Kirin Tor. Cuando la Fuente del Sol fue profanada, él se encontraba estudiando magia en Dalaran. Volvió para encontrarse su hogar natal en ruinas y a la mayor parte de su pueblo asesinado. Se percató que los elfos nobles que habían sobrevivido estaban sufriendo el mismo letargo que había aparecido por su pérdida de la magia. Decidido a salvar lo que pudiera, Kael’Thas reunió a los supervivientes y los llamó los sin’dorei, o “elfos de sangre” en honor a los que habían caído ante la Plaga.
Sediento de venganza, el Príncipe Kael'thas y sus guerreros más sanos se unieron de inmediato a la campaña contra la Plaga en Lordaeron, mientras que Lor’themar y un explorador llamado Halduron Alasol se quedaron atrás para salvaguardar la tierra y buscar un remedio para su pueblo.
Cuando se unieron a las fuerzas de resistencia de la Alianza, Kael’Thas y su pueblo se encontraron con la sospecha y la hostilidad abierta, sobre todo por parte del Gran Mariscal humano Garithos. Garithos encomendaba misiones cada vez más difíciles a los elfos de sangre, hasta que Kael'Thas se vio obligado a aceptar la ayuda de Lady Vashj y sus nagas. Cuando Garithos descubrió que los elfos de sangre estaban trabajando con los nagas, supo que su desconfianza estaba bien fundada. Encarceló a los desventurados soldados elfos de sangre en las mazmorras de Dalaran y los sentenció a muerte.
Por suerte para Kael’thas, Lady Vashj llegó a tiempo para liberar a los prisioneros. Ella los condujo hasta el portal que Kel’Thuzad había abierto durante la Tercera Guerra para permitir la entrada de Archimonde en Azeroth. Kael’thas y sus guerreros siguieron a la naga a través del portal hasta el reino destrozado de Terrallende. Allí, los elfos conocieron al único ser capaz de poner fin a su dolorosa hambre: el demonio renegado Illidan Tempestiva.
La mayor parte del grupo de Kael’thas prefirió quedarse en Terrallende, pero Rommath fue enviado de vuelta para llevar un mensaje de esperanza a los elfos de sangre que quedaban en Quel’thalas. Rommath cumplió su misión: relatando historias de una gloriosa tierra prometida, difundiendo las enseñanzas de Illidan (enseñanzas que Rommath atribuyó al Príncipe Kael’thas) y sembrando la idea de que Kael’thas podría volver algún día para llevar a su gente al paraíso. Rommath lleva desde entonces en Quel’Thalas ayudando en su reconstrucción y esperando el retorno del príncipe.

1 comentario:

Sam dijo...

que paso con los elfos de sangre y el principe a la muerte de illidan por arthas?
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